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ESTILO, Manual de estilo para los nuevos medios

Una guía viva en la red sobre los nuevos usos

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etiqueta: verbos

502 ARTÍCULOS

  • las personas sufren abusos, no son abusadas

    por Manual

    No es adecuado emplear el participio abusado («personas abusadas») para aludir a las víctimas de abusos sexuales.

    En los medios de comunicación resulta frecuente encontrar frases como estas: «Entre los indicios están las declaraciones de los niños abusados», «Además, las niñas en muchos casos corren el peligro de ser abusadas sexualmente» o «Se ha intervenido más material que confirma la existencia de más niños abusados en el colegio Valdeluz».

    Sin embargo, se abusa de alguien, no a alguien. Por ello, y según recuerda el Diccionario panhispánico de dudas, no es apropiado decir que «una persona ha sido abusada». En ese diccionario se proponen alternativas como sufrir abusosser víctima de abusos.

    En los ejemplos anteriores, por tanto, habría sido más adecuado escribir «Entre los indicios están las declaraciones de los niños que fueron víctimas de abusos», «Además, las niñas en muchos casos corren el peligro de sufrir abusos sexuales» y «Se ha intervenido más material que confirma la existencia de más niños que han sufrido abusos en el colegio Valdeluz».

  • ¿Entrar o salir al terreno de juego?

    por Manual

    El telespectador que se incorpora despistado a la transmisión de un partido y oye que fulano va a salir al terreno de juego preguntará automáticamente: «¿Sale o entra?». «Sale, sale, quiero decir, entra». Y ya con esto queda todo meridiano.

    En realidad, el aficionado suele interpretar correctamente este galimatías, aunque procura por si acaso encontrar confirmación en el televisor. Allí, en el margen inferior de la pantalla, aparecerán rótulos con flechitas apuntando a izquierda y derecha, unas rojas y otras verdes, así como los nombres de los futbolistas y alguna referencia a los dorsales; a saber, cualquier ingenio para disipar la bruma lingüística de intercambiar salir y entrar como si fuesen sinónimos.

    No es el caso. Y sus sustantivos correspondientes así lo indican: no es lo mismo responder a un comentario ocurrente con «¡Menudas salidas tienes!», donde se ensalza la chispa y viveza del interlocutor, que oír a una mujer decirte «¡Menudas entradas tienes!», en cuyo caso el interpelado tenderá a convencerse de que la calvicie es sexi.

    En el fondo, ambas opciones son correctas y todo es cuestión de perspectiva y uso de preposiciones: el suplente sale del banquillo, con la preposición de, que expresa el punto de partida, pero sale al campo, con la preposición a, para expresar el destino; por su parte, el titular sale del campo, con la preposición de, como se sale de la propia ciudad —derbis al margen— para disputar los partidos fuera de casa.

    Respecto a entrarel suplente entra en el terreno de juego, con la preposición en, o, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudasentra al campo, habitual en América (también se repite mucho y está aceptado ese latiguillo extraño de salta al terreno de juego, por más que no se aprecien brincos, como indicaba hace años Fernando Lázaro Carreter). Por fin, aunque no falta en absoluto a la corrección, es menos frecuente decir que el titular entra en el banquillo en el vestuario, para lo cual suele afirmarse que toma asiento en uno o se dirige al otro.

    Todas estas combinaciones son adecuadas y puede darse el caso, por lo tanto, de que un suplente primero salga al campo a sustituir a un compañero (salga por él) y después salga del campo debido a una lesión, como le ocurrió hace escasas jornadas a Coentrão —con virgulilla sobre la a— en el partido entre el Real Madrid y el Villarreal.

    Como se ve, las preposiciones no se utilizan al tuntún. Al contrario, hay que salir al paso de semejantes afirmaciones sin fundamento. Lo normal es que cada una exprese matices distintos y hasta significados totalmente diferentes, de modo que lo aconsejable es emplearlas con criterio, no así como así, por desembarazarse de ellas, esto es, por salir del paso.

  • Día Mundial contra el Cáncer, claves de redacción

    por Manual

    Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que tendrá lugar el próximo 4 de febrero, se ofrecen algunas claves para la redacción de las informaciones relacionadas con este asunto.

    Los sustantivos y adjetivos de la denominación Día Mundial contra el Cáncer se escriben con mayúscula inicial, como recoge la Ortografía académica; su lema «Desenmascarar los mitos» se escribe entre comillas y solo con mayúscula en su palabra inicial.

    El término cancerígeno (‘que produce o puede producir cáncer’) no debe confundirse con canceroso (‘que tiene las características o la naturaleza del cáncer’), por lo que resulta inapropiado decir célulatumor cancerígeno en lugar de célulatumor canceroso.

    • La expresión cáncer maligno es redundante, ya que un cáncer es un tumor maligno o una neoplasia maligna; de modo que un tumor maligno es un cáncer, no un cáncer maligno.

    La palabra cirugía se aplica a la disciplina médica que se ocupa de la curación mediante operaciones, por lo que se recomienda no emplearla como sinónima de operaciónintervención quirúrgica, como en «Tras una cirugía de cáncer de próstata, el paciente se recuperó muy rápidamente».

    El verbo recaer con el significado de ‘volver a caer, especialmente en una enfermedad o en un vicio’, se construye con la preposición en, y no con de como en «El test sirve para determinar qué pacientes de cáncer de colon tienen riesgos de recaer de la enfermedad».

    Utilizar el adjetivo severo con el significado de grave, serio, importanteextremo es un préstamo inapropiado de la palabra inglesa severe, como en «Afectado por un proceso de cáncer severo».

  • Luis Aragonés, campeón de entrenamientos

    por Manual

    Luis Aragonés manteado por los jugadores tras conquistar la Eurocopa 2008, Luis Aragonés campeón de la Copa del Rey y de la Liga como jugador del Atlético de Madrid, Luis Aragonés marcando el estéril gol de la final de la Copa de Europa contra el Bayern de Múnich, Luis Aragonés campeón de la Intercontinental como entrenador del Atlético de Madrid…

    La lista de fotografías y titulares dedicados al Sabio de Hortaleza colma las portadas de los diarios nacionales y salta a la prensa extranjera para honrar la figura de un ídolo colchonero, para despedirse del entrenador —como tantas veces se ha repetido— que cambió la historia del fútbol español.

    Cuando un referente se muere (cuando muere cualquier persona, en realidad), parece inevitable aferrarse a sus hitos biográficos, a sus logros más destacados y a sus decisiones o frases más controvertidas: él fue quien apartó a Raúl de la Roja y de su boca salió el «Usted es mejor que ese negro» que tanto revuelo causó, pese a que negro es Henry, sin ofensa alguna, conforme a la tercera y naturalísima acepción del Diccionario académico.

    Se muere un grande de la historia del balompié español. Así lo demuestran sus gestas. Pero Stefan Zweig, en sus Momentos estelares de la humanidad, señala que esos instantes memorables de la historia, así como los destellos de genialidad de un artista, están siempre rodeados de innumerables décadas, aventuras, novelas, sinfonías, cuadros completamente anónimos y anodinos.

    Lo sobresaliente, para destacar, necesita de un fondo que pase inadvertido, sin el cual no es posible establecer contrastes.

    Pese a esa tendencia natural a querer cifrar una vida entera en un puñado escaso de fechas señaladas; pese al impulso de resumir con etiquetas manejables los setenta y cinco años de Luis Aragonés; pese a todas sus glorias, en definitiva, si se quiere ser fiel a la suma de sus alientos vitales, probablemente también habrá que destacar sus rutinas triviales, los hábitos que lo definieron como hombre, sus manías cotidianas, a saber, ¿tendría acaso una tienda favorita en la que compraba sus chándales?

    Por eso, porque no solo de momentos hazañosos se vive, la presente crónica pretende ser un homenaje a los días invisibles de este trotabanquillos de los equipos españoles. En concreto, más allá de todos sus éxitos y batacazos, Luis Aragonés dedicó un sinfín de horas sin memoria a los entrenamientos, ya fuera como jugador o como míster, sustantivo que ha de escribirse con tilde y en minúscula: «Gracias, míster, nunca podré agradecerte todo lo que hiciste por mí», ha escrito Fernando Torres.

    Desde aquí, entonces, desde este rincón de reflexión lingüística sobre el lenguaje deportivo, a modo de tributo a ese día a día escurridizo de entrenar y más entrenar, valga simplemente el recordatorio de que el Diccionario académico admite el sustantivo entrenoaunque prefiere el habitual entrenamiento.

    Por ilustrar este patrón con otros dos ejemplos, lo mismo ocurre con los verbos adelantar y atrasar, a partir de los cuales es posible crear los sustantivos adelantoatraso junto con adelantamientoatrasamiento.

    Por otra parte, tradicionalmente se ha distinguido entre las formas entrenarentrenarse, de modo que solo quien está al mando de un equipo entrena, mientras que los jugadores de dicha plantilla se entrenan, con se. El Diccionario panhispánico de dudas, no obstante, señala que también resulta ya admisible que los futbolistas entrenen, sin el pronombre se antepuesto.

    Así pues, los redactores aciertan al escribir «Luis Aragonés entrenó ocho equipos en Primera División» y «El Atlético se entrenó con la bandera a media asta», mejor que «El Atlético entrenó con la bandera a media asta», opción esta no censurable, pero menos afortunada.

    El camino es la meta, dicen los sabios orientales, y entrenar fue el éxito ordinario del Sabio de Hortaleza, con mayúsculas y sin necesidad de comillas. Por consiguiente, tanto acertará quien asegure que Luis Aragonés ha sido entrenador de campeones como quien afirme, en fin, que se trata de todo un campeón de los entrenamientos. Descanse en paz.

  • cesar no es destituir

    por Manual

    Los verbos destituir, deponer o despedir son preferibles al verbo cesar para indicar que alguien ha sido obligado a dejar su cargo o actividad.

    Una persona cesa en su empleo o cargo cuando simplemente deja de desempeñarlo («Javier Solana cesó en las funciones que desempeñaba en Bruselas»); sin embargo, en muchos textos periodísticos se está extendiendo el uso transitivo de este verbo, en frases como «El consejo de administración de El Mundo ha cesado a Pedro J. Ramírez de sus funciones de director», «Cesado un directivo de la Marca España» o «Fue cesado del cargo de seleccionador».

    De acuerdo con el Diccionario panhispánico de dudasel verbo cesar es intransitivo en todas sus acepciones: es el trabajador quien cesa, bien porque lo despiden, bien porque él decide poner fin a la relación laboral, por lo que para señalar que a alguien se le ha obligado a dejar su cargo lo adecuado es utilizar el verbo destituir, o, dependiendo del contexto concreto, otros alternativos como relevardeponer odespedir.

    La última Gramática académica, aunque no censura el uso de cesar con el significado de ‘hacer que alguien cese’, indica que el verbo preferible y apropiado es destituir: «El consejo de administración de El Mundo ha destituido a Pedro J. Ramírez de sus funciones de director» (o «Pedro J. Ramírez cesa como director de El Mundo»), «Destituido un directivo de la Marca España» o «Fue destituido del cargo de seleccionador».

  • La exigente Liga BBVA

    por Manual

    Melchor, Gaspar y Baltasar han dejado a los seguidores de la Liga BBVA un regalo que podrán disfrutar el próximo fin de semana:  lo que promete ser un magnífico partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona. Cualquier buen aficionado al fútbol pediría en su carta a los Reyes una entrada para presenciar este enfrentamiento.

    Lo que difícilmente haría nadie es exigir dicha entrada, y eso por más que enviase la carta certificada o hasta por burofax, pues los regalos, como la espontaneidad, la fe, el sueño o el amor, no admiten someterse a reclamos imperiosos.

    De acuerdo con el amenísimo libro Lo que Sócrates diría a Woody Allen, de Juan Antonio Rivera, se trata de objetos o metas que cuanto más se persiguen más nos rehúyen.

    No todo puede exigirse y, sin embargo, en las noticias deportivas cunde un uso novedoso —no censurable, pero que merece reseñarse— del verbo exigir: «Guaita sacó una mano prodigiosa a disparo de Pedro León, pero apenas se vio exigido por algunos balones aéreos» o «El Barcelona juega frente a un Betis muy exigido».

    Conforme a estos ejemplos, tanto Guaita como el Betis estaban exigidos, estructura extraña de primeras, pues lo habitual es exigir algo a alguien, con aquello que se exige como complemento directo explícito y la persona a la que se exige ese algo como indirecto. Es decir, lo ortodoxo sería afirmar que algunos balones aéreos exigieron intervenir a Guaita y que la mala clasificación del Betis le exigía puntuar, donde intervenir puntuar funcionan como complementos directos y a Guaita le (en alusión al Betis) como indirectos.

    Pero ¿estarverse alguien exigido, así sin más, sin especificar qué se le está pidiendo imperiosamente a uno?, ¿convertir a la persona misma en exigida? Así puede oírse en las ondas y leerse en los periódicos. Y con tanta frecuencia que el Diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, recoge exigido como adjetivo con el significado de ‘referido a persona, a un animal o a una máquina, sometido a un gran esfuerzo o rendimiento’.

    Puede interpretarse, pues, que Guaita se vio sometido a un gran esfuerzo para despejar o placar esos balones aéreos y que el Betis iba a necesitar rendir a gran altura para puntuar contra el Barcelona.

    Según la Academia, en definitiva, es aceptable estar exigido.

    Por supuesto, también podría haberse escrito que Guaita apenas tuvo que emplearse a fondo en un par de balones aéreos o que tan solo un par de balones aéreos pusieron a prueba a Guaita; en cuanto al Betis, podría haberse dicho que estaba muy presionadoapremiado u obligado a puntuar, o necesitado de puntos, siempre hay alternativas estilísticas y este espacio invita a considerarlas.

    En este sentido, para ir terminando, dice Rafael Alvira que «el que invita necesariamente tiene algo para dar, para entregar, por eso invita. Pero, al mismo tiempo, desea y espera la respuesta, la aceptación. La invitación no se impone. De ese modo, el que tiene ruega, el rico se hace pobre, no se limita a dar, espera, atiende la respuesta. [...] Lo que pretende, sin duda, toda invitación no es simplemente dar recibir, sino suscitar un diálogo».

    Para eso estamos: primero hablan los jugadores con el balón en los pies, después toman la palabra los locutores y redactores, a continuación llegan estas crónicas con invitaciones lingüísticas —que no exigencias— y de nuevo la pelota echa a rodar sobre el césped de la Liga BBVA. En esta jornada —y esto sí será cita forzosa—, el diálogo partirá del Vicente Calderón.

  • descambiar es un verbo correcto

    por Manual

    El uso del verbo descambiar con el sentido de ‘devolver una compra’ es válido, según indica el Diccionario panhispánico de dudas.

    Pasadas las fiestas navideñas y con la llegada de las rebajas, muchas personas acuden a los comercios a devolver productos que compraron o les regalaron. Para referirse a esto se emplea a menudo el verbo descambiar, rechazado por quienes opinan que en este caso habría que emplear únicamente el verbocambiar.

    Sin embargo, este empleo de descambiar está aceptado por la Asociación de las Academias de la lengua, que indican que es un uso muy frecuente en la lengua coloquial en España y que equivale a ‘devolver una compra’.

    Así, ejemplos como, «Lo único que no se puede descambiar son los electrodomésticos» o «… ya sea para descambiar los regalos de Papá Noel o Reyes…» pueden considerarse adecuados.

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  • Ya circula el Brazuca

    por Manual

    El Brazuca, el balón oficial del Mundial 2014 de Brasil, fue presentado el pasado martes en Río de Janeiro y se puso a la venta en todo el mundo el miércoles cuatro de diciembre. Puede afirmarse, por tanto, que la pelota está ya en circulación.

    Incluso, toda vez que se ha celebrado el sorteo de los grupos, cabría decir que el Mundial ha echado a rodar, como literalmente rodará el esférico sobre el césped del estadio de São Paulo en el partido inaugural entre Brasil y Croacia. En este sentido, parece claro que la construcción precisa es la mencionada: rodará el esférico, o el esférico rodará, con esférico de sujeto en cualquier caso.

    ¿Alguien diría los jugadores rodarán el balón, con balón como complemento directo? Difícilmente, a no ser que lo que se pretenda expresar es que están probando su calidad, como el comprador de un vehículo, que rueda el coche o le hace el rodaje.

    Con este significado, sí podría afirmarse que los jugadores han rodado el balón, pues el Brazuca, en mayúscula y sin comillas ni cursiva por tratarse de un nombre propio, ha sido probado por más de seiscientos futbolistas y en diez países antes de su lanzamiento.

    Pero, una vez que ha recibido los parabienes pertinentes y se estima que funciona a las mil maravillas o, lo que es lo mismo, que marcha sobre ruedas, en cuanto el árbitro da comienzo al encuentro, lo apropiado es afirmar, conforme a las definiciones de la Academia, que el balón rueda, no que los jugadores ruedan el balón. En todo casolos jugadores hacen rodar el balón.

    Esto, que parece claro con el verbo rodar, resulta menos evidente con circular, pues en las informaciones futbolísticas es habitual encontrar frases como «Les enseñó a circular la pelota con pocos toques, a abrir el campo, a triangular» o «Le costaba demasiado circular el balón correctamente», donde lo adecuado habría sido escribir hacer circular la pelota hacer circular el balón.

    En resumen: el balón circula los jugadores hacen circular el balón, pero no es adecuado escribir los jugadores circulan el balón.

    Aclarado esto, cabe destacar que la suerte ha querido que España y Holanda se emparejen y disputen entre sí su primer partido, repitiéndose de este modo la final del campeonato anterior. ¿Déjà-vu o presagio?, ¿llegarán de nuevo ambos equipos hasta el último encuentro? Y en tal caso, ¿cómo se calificaría a este torneo? Si atendemos al lenguaje literario, a la estructura de determinados relatos, puede que la respuesta fuera que se trata de un Mundial —aquí como adjetivo— justamente circular.