¿Qué estás buscando?

ESTILO, Manual de estilo para los nuevos medios

Una guía viva en la red sobre los nuevos usos

Borrador

etiqueta: deportes

303 ARTÍCULOS

  • el duro trabajo de ‘señalizar’ las faltas

    por Manual

    Los árbitros han de contar con numerosas cualidades: forma física a punto, capacidad de diálogo con los jugadores, criterio para cortar el juego duro sin interrumpir en exceso, buena comunicación con los auxiliares, equidad en la aplicación del reglamento… ¿Deberá exigírseles también que sustituyan su pulcro atuendo negro por un mono de trabajo y se líen a ‘colocar señales de tráfico’ sobre el césped, esto es, a señalizarlo?

    El colectivo arbitral puede relajarse: se trataría, si nos atenemos a las definiciones del Diccionario académico, de una medida poco cabal, de beneficios difícilmente imaginables para la práctica del fútbol, por más que muchos locutores y reporteros empleen este verbo  («El árbitro señalizó falta al borde del área») donde lo apropiado sería señalar (‘hacer señal para dar noticia de algo’). ¿O acaso plantó un stop? Si se anula un gol que supondría el dos a uno, ¿se echará al hombro la señal de prohibido adelantar al rival?

    Parecerse se parecen, qué duda cabe, igual que empatar empatizar, los huevos y las castañas. O sea, nada. Para el fluido transcurrir de un partido, los árbitros harán bien en seguir limitándose a indicar el fuera de juego, pitar el final del partido o señalar aquel lugar desde donde ha de sacarse una falta, ya sea con el silbato o apuntando con el índice el sitio de la infracción.

    Quizá se tache estos recursos de típicos y poco originales, concedido, pero siempre serán más discretos que convertir el terreno de juego en un circuito de autoescuela.

  • ‘simulación’ o ‘exageración’, mejor que ‘flopping’

    por Manual

    La palabra inglesa flopping, referida a la sobreactuación de algunos jugadores de baloncesto al contacto con un contrincante para tratar de engañar al árbitro y lograr que pite una falta, puede sustituirse en español por simulación o exageración.

    Desde que la liga profesional norteamericana de baloncesto (NBA) aprobó al principio de la temporada normas para castigar ese tipo de actuación, es frecuente ver en los medios deportivos frases como «¿Falta personal a Rudy o ‘flopping’ del madridista?», «Reggie Evans recibe un nuevo aviso por ‘flopping’» o «Jarrett Jack, primera víctima de la nueva norma ‘anti-flopping’».

    Para referirse a la norma que trata de erradicar este tipo de actuaciones en las canchas de baloncesto, pueden emplearse los términos españoles normativa antisimulación normativa antiexageración en lugar del inglés anti-flopping.

    Así, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir «¿Falta personal a Rudy o exageración del madridista?», «Reggie Evans recibe un nuevo aviso por simulación», «Jarrett Jack, primera víctima de la nueva norma antisimulación».

    Si se opta por emplear la palabra inglesa, debe escribirse en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entrecomillada, por tratarse de un extranjerismo.

  • Quedar inédito

    por Manual

    «Camilo José Cela vuela hasta el palo izquierdo en una estirada felina y detiene el penalti decisivo», «Víctor Valdés firma ejemplares de El viaje a la Alcarria II (el retorno) durante las celebraciones del Día del Libro». He aquí dos titulares de enjundia.

    Ningún periódico ocuparía su portada, sin embargo, con obviedades como «Camilo José Cela no es futbolista» o «Victor Valdés no publica novelas». Hombre, ya, hasta ahí estamos. Del mismo modo, sabiendo que inédito significa ‘escrito y no publicado’, es de cajón que los futbolistas —que no se dedican a escribir— han de quedar inéditos. Y, sin embargo, se dice: «El portero quedó inédito». ¿Para qué afirmar lo evidente?

    Este uso de inédito, si bien menos habitual en la prensa escrita, pulula con descaro por ondas radiofónicas y pantallas televisivas, probablemente sin reparar en que tal adjetivo no equivale a inactivo. John Kennedy Toole, por ejemplo, fue autor inédito en vida. Y La conjura de los necios quedó inédita hasta su publicación póstuma. Pero el autor no permaneció inactivo, pues trató de convencer a su editor hasta desesperarse.

    Sin duda, lo que se pretende comunicar es que el portero no intervino o no necesitó hacerlo, estuvo o permaneció inactivo, no tuvo trabajo, fue un espectador más,de lujo si así se quiere.

    Por otra parte, sí se emplea con acierto el adjetivo inédito en «Se presenta una nueva prueba para Emery y una defensa inédita», esto es, formada por una línea zaguera novedosa, cuyos integrantes nunca habían jugado juntos. Se trata, en efecto, de una ampliación léxica del significado original, recogida por el Diccionario académico con la acepción de ‘desconocido, nuevo’.

    Los porteros, en fin, no quedan inéditos porque este adjetivo no es lo mismo que inactivo. Y, si no, que se lo pregunten a los volcanes.

  • ‘encimar’, pero también ‘presionar’ y ‘marcar’

    por Manual

    El verbo encimar puede emplearse en el ámbito deportivo para describir el modo en que un jugador o un equipo marca muy de cerca al contrario o ataca insistentemente su portería.

    Se trata de un uso frecuente en las noticias deportivas, en especial las futbolísticas, como en los siguientes ejemplos: «Hasta tres jugadores encimaban al vasco cada vez que recibía el balón» o «El conjunto universitario tomó la iniciativa y encimó al cuadro regiomontano».

    El Diccionario académico recoge el uso pronominal de encimar con el significado de ‘echarse contra algo, acosarlo’, como en «Gremio se encimó con peligro al área ecuatoriana». También puede considerarse aceptable el uso transitivo de ese verbo en frases como «Varane estuvo rápido al corte, veloz para encimar a Messi».

    No obstante, hay otras palabras equivalentes asentadas en el uso, como  presionar, apretar o marcar muy de cerca.

    ETIQUETAS:

  • ‘Semillero de palabras’

    por Manual

    El lenguaje se nutre de palabras y las crónicas futbolísticas son un criadero fértil de vocabulario: si nos circunscribimos al prefijo semi-, por ejemplo, el periodista deportivo no solo sabe que el semicírculo del área perfila ‘la mitad de un círculo’,  sino que una semichilena es un remate que casi dibuja la pirueta completa de la chilena.

    El articulista nos enseña, en definitiva, que semi- puede significar tanto ‘la mitad de’ (o ‘medio’) como ‘casi’, tal como indica el Diccionario académico. Y a partir de ahí se ha creado también el sustantivo semifallo («Rojas remató en semifallo y superó al portero»), que se usa con el significado de ‘despeje, remate o disparo que, cambiando la trayectoria del balón, no es plenamente desacertado’.

    Semi campea ya victorioso como acortamiento de semifinal y se escriben por tanto frases como «Sin preferencias para el sorteo de semis», donde semis es un sustantivo autónomo que significa, como cabría esperar, ‘moneda romana del valor de medio as’. Se trata, en efecto, de un proceso similar al experimentado por ex, que tanto admite «El exjugador del Atlético de Madrid Pernía saludó a sus antiguos compañeros» como «El ex del Sevilla no da tregua a Iker».

    Por último, aquella ‘falta que se saca o comete muy cerca del banderín de esquina’ se conoce como semicórner, ‘casi un córner’, término de tal vitalidad que ya lo recogen diccionarios de uso como el Clave. A este respecto, aunque la enmienda llega tarde y el apunte se haga sin otro ánimo que el de destacar una curiosidad, córner se habría traducido con mayor precisión con el giro saque de rincón, no saque de esquina, pues la pelota ha de situarse en el ángulo interior formado por las líneas de banda y de fondo, no en el ángulo exterior.

    Misma realidad, distintas perspectivas. Y un idioma repleto de palabras para intentar entendernos.

  • ‘el maratón’ y ‘la maratón’, formas adecuadas

    por Manual

    La palabra maratón puede emplearse tanto en masculino (el maratóncomo en femenino (la maratón), según el Diccionario panhispánico de dudas (DPD).

    Esa obra explica que el término, que alude a una ‘carrera pedestre de resistencia’ y, en general, a una ‘competición de resistencia o actividad larga e intensa’, comenzó a circular en el primer tercio del siglo xx con género masculino, aunque más tarde, por influencia del género de prueba o carrera, se extendió su uso en femenino, que también se considera válido.

    Así son adecuadas tanto la frase «Google lanza una web para ayudar a encontrar a los corredores de la maratón de Boston» como «Dos explosiones en la meta del maratón de Boston».

    El DPD desaconseja, en cambio, la grafía marathón.

    Se recuerda asimismo que los términos maratoniano y maratonista son los adecuados para referirse a los participantes en esa prueba.

  • hacer evolucionar el coche, no evolucionarlo

    por Manual

    El verbo evolucionar es intransitivo y, por tanto, se construye sin complemento directo: un equipo no evoluciona un coche, sino que lo hace evolucionar.

    Sin embargo, en algunos medios de comunicación, y muy especialmente en la información deportiva del mundo del motor, es frecuente el empleo de este verbo como transitivo: «Red Bull es el equipo que mejor ha evolucionado el coche» o «Ferrari ha evolucionado su sistema de suspensión».

    Tal uso no resulta recomendable, ya que, como señala el Diccionario académico, evolucionar es intransitivo en todas sus acepciones, de modo que el coche o su sistema de suspensión pueden evolucionar, pero no ser evolucionados.

    Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido utilizar la expresión hacer evolucionar o algún verbo alternativo, como mejorar, perfeccionar desarrollar: «Red Bull es el equipo que mejor ha desarrollado el coche» y «Ferrari ha mejorado su sistema de suspensión».

  • Hacer agua

    por Manual

    ¿Medio lleno o medio vacío? Quienes disfruten de un carácter optimista responderán sin vacilar que las goleadas de esta jornada se debieron al mérito o acierto rematador de los atacantes; por el contrario, aquellos que tiendan a juzgar fijándose en el lado menos favorable de las cosas replicarán que, más bien, fueron las defensas las que no estuvieron finas.

    Cuestión distinta es llegar al extremo, para expresar que la zaga fue un coladero, de escribir que el equipo hizo aguas, en plural: «El Celta hizo aguas en defensa», reza un titular, y ello recibiendo nada más dos goles, no cuatro o cinco, como el Málaga, el Granada, el Levante o el Mallorca. Tampoco hay que cebarse, ¿no? Por muy amedrantadora que resulte la presencia de un delantero, los jugadores profesionales son hombres recios, curtidos en mil batallas y de sobra combativos, conque estoy por asegurar que ninguno de ellos se orinó ni mancilló los pantalones de modo ninguno.

    Pues tal es el significado tradicional de hacer aguas. Para expresar, en cambio, que la zaga falló cual escopeta de feria, se emplea hacer agua, en singular, como recogen los diccionarios de uso principales. Respecto al Diccionario panhispánico de dudas, aunque llega a admitir hacer aguas con el significado de ‘mostrar debilidad o comenzar a fracasar’, lo que recomienda es mantener la distinción habitual.

    Así se haga. De lo contrario, si trocamos singulares por plurales con alegría, corremos el riesgo de que algún lector o radioescuchante, al toparse con las aguas, dé en imaginar escenas indecorosas, más propias de urinarios que de estadios futbolísticos.