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La traducción, consejos básicos

por Luis Guerra Salas y Elena Gómez

La frecuencia y naturalidad con que conviven las lenguas en internet nos exige habitualmente, aunque no seamos traductores profesionales, operaciones de traducción. Así pues conviene recordar los conceptos básicos de esta práctica. La lengua de la que partimos se suele llamar lengua fuente; la lengua a la que traducimos, lengua meta. Lo ideal es que la lengua meta sea la lengua materna del traductor (traducción directa); la traducción desde nuestra lengua materna a otra se denomina traducción inversa. El término traducción se reserva para los textos escritos, mientras que la traducción de textos orales se denomina interpretación.

Algunos consejos a la hora de traducir podrían ser:

  1. Ser fieles al original. El traductor no debe decir nada que no esté en el texto original ni omitir algo que aparezca en él.
  2. Construir un texto (frase u oración) que respete las normas y tendencias sintácticas y morfológicas de la lengua meta (lo que implica un buen conocimiento de ellas). Por ejemplo, es habitual que quienes traducen del inglés incluyan muchas más oraciones en voz pasiva de las que habitualmente emplea el español. Algunas son sencillamente incorrectas (las que se forman con verbos intransitivos en español); otras, poco naturales en nuestra lengua, que tiende a la voz activa tanto como el inglés a la pasiva.
  3. Cuidado con los falsos amigos: si en el suplemento de salud de una publicación digital inglesa, francesa o italiana encuentro las formas constipated (ing.), constipé (fr.) o costipato (it.), tenderé, sin recurrir al diccionario, a pensar que se trata de equivalentes de constipado (esp.). Comprueba, por favor, las correspondencias, y no des por hecho lo que parece evidente.
  4. Atención a los extranjerismos: si en la lengua meta existe ya el equivalente al término de la lengua fuente y su uso está asentado, empléalo (es preferible resumen a abstract; copia de seguridad a back up).
  5. No te obsesiones con los significados literales de las palabras. Normalmente, para decir lo mismo, las lenguas se refieren a la realidad de modo diferente. Hay que trasladar siempre el sentido de las expresiones. Esto se ve muy bien, por ejemplo, con ciertas frases hechas o refranes: la mejor traducción de It´s raining cats and dogs es Llueve a cántaros. El loro o la cotorra con que designamos en español a una persona excesivamente locuaz (hablar como un loro/una cotorra) se transforma en catarata en alemán: wie ein Wasserfall reden (literalmente, como una catarata hablar). Otras veces la diferencia es de matiz: el mentiroso y el cojo del refrán español Antes se coge a un mentiroso que a un cojo se convierten en alemán e italiano en mentira y piernas cortas, respectivamente: al. Lügen haben kurze Beine (literalmente, mentiras tienen cortas piernas); it. Le bugie hanno le gambe corte (literalmente, las mentiras tienen las patas cortas).
  6. Cuidado con los traductores automáticos. En internet hay muchos y su uso es sencillo e intuitivo. Quizá podrían servirnos para una primera aproximación, pero nunca debemos fiar la traducción de una expresión a un traductor automático. He aquí como traducen al español dos traductores automáticos el siguiente titular de una información médica:

Genetic sequencing could help match patients with biomarker-driven cancer trials, treatments
- Resultado 1: «La secuencia genética podría ayudar a aparear los pacientes con los análisis y tratamientos de cáncer sobre la base de biomarcadores».
- Resultado 2: «La secuenciación genética podría ayudar a los pacientes coinciden con los ensayos de biomarcadores impulsada por el cáncer, los tratamientos».
Como se puede apreciar, mientras que el primer traductor comete un error léxico evidente (¿aparear los pacientes?), el segundo construye una secuencia de palabras imposible en español.
- Resultado 3: la propuesta «humana» sería «La secuenciación genética podría ayudar a asociar a los pacientes con ensayos o tratamientos contra el cáncer basados en biomarcadores».

Concluimos con esta máxima del profesor Valentín García Yebra, referencia obligada en los estudios españoles sobre la traducción, que sintetiza así la labor del buen traductor:

La regla de oro para toda traducción es, a mi juicio, decir todo lo que dice el original, no decir nada que el original no diga, y decirlo todo con la corrección y naturalidad que permita la lengua a la que se traduce.

REFERENCIAS

Valentín García Yebra, Teoría y práctica de la traducción, 3ª ed. revisada, vol. I, Madrid, Gredos, 1997, p. 45.

SOBRE EL AUTOR/A

M.ª Elena Gómez y Luis Guerra (@guerra_salas) son profesores de periodismo en laUniversidad Europea de Madrid y expertos en comunicación intercultural. Puedes contactar con ellos a través de los siguientes enlaces: Elena, Luis.

  • Gabriela Flores

    Muy buen artículo. Gracias por compartirlo! 

  • Marta

    Unos consejos muy interesantes pero “bugie” en italiano no lleva doble g ;-)

  • Susana

    y “gambe” también es piernas

  • Julio Leal

    Me gustó el artículo. También me hubiera gustado conocer a sus autores personalmente. Quizás uno de esos días en la universidad…

  • Paula Tizzano

    Estimados autores y lectores:

    No obstante lo que se señala en esta nota, el primer y más importante consejo que debería darse a quien desee obtener una traducción correcta y bien redactada es uno que, extrañamente, no aparece en el artículo: acudir a un traductor profesional, si no para ofrecerle el encargo, al menos para que corrija textos producidos en forma aficionada.

    Si la prensa recurriera más a menudo a traductores profesionales en lugar de alentar la traducción intuitiva de quienes no han sido formado para esta labor, sin duda se elevaría el nivel lingüístico de sus contenidos; en efecto, gran parte de los gazapos que se encuentran en los medios (incluidos los digitales y las páginas de internet) precisamente obedecen a errores de traducción, calcos y construcciones extrapoladas de otras lenguas.

    Sería fantástico que alcanzara con un puñado de consejos para hacer una buena traducción, pero lamentablemente no es así. Lo cierto es que, aunque un aficionado cuidara estas recomendaciones, así y todo no bastaría para que el resultado de su esfuerzo fuese confiable.

    Por lo tanto, espero que los autores tengan el acierto de revisar la nota anteponiendo el consejo primordial de acudir a los traductores profesionales, no sólo por respeto a las competencias específicas de cada quehacer, sino porque en verdad la “eficacia” de esta indicación supera la de todas las otras que allí se proveen.

    Cordiales saludos.

  • http://www.manualdeestilo.com Manual

    Por supuesto, Paula, estamos completamente de acuerdo contigo, pero hasta los traductores profesionales tienen que empezar por algún lugar y estos consejos pueden ser un pequeño comienzo o una ayuda más en su formación.

  • Jcabrejosbk

    Muy buenos consejos.

  • Madeleyn Turipe

    Una verdad más grande que un templo.

  • http://www.facebook.com/people/Victor-Abellon/629156422 Victor Abellon

    “trasladar siempre el sentido” Eso es traducir

  • http://www.facebook.com/people/Victor-Abellon/629156422 Victor Abellon

    “con la corrección y naturalidad que permita la lengua a la que se traduce”

    Típico argumento gramático. Hay que ampliar más la imagen. Se trata al fin y al cabo de comunicación y hay que tener en cuenta su funcionalidad.

    La sustituiría por “con la precisión comunicativa exigida por el propósito y el contexto del texto”.

  • Alejandra Karamanian

    Coincido en un todo con Paula. Esto se asemeja a “Sea traductor en 10 pasos”. Se debería contratar traductores profesionales para los trabajos de traducción. Y lo que nos quiere transmitir Valentín García Yebra a través de su obra, es muchísimo más que lo expresado en el artículo: la formación integral del traductor en lingüística, gramática, normativa, terminología (y según su especialidad, en distintas áreas disciplinares, como medicina, ingeniería, derecho, energía, etc. Y digo esto porque he leído sus libros.
    En conclusión, la regla de oro de don Valentín está dirigida a TRADUCTORES, pero no para los que no lo son y quieren oficiar como tales. 

  • Amiguelntonio

    Con todos mis respetos, este artículo viene a ser como decir: Si quieres ser un buen médico, empieza por estos consejos: trata de curar a la gente, procura no empeorar su situación, y hazlo siempre de la mejor forma posible. ¡Hala, ya puedes hacer tus primeros pinitos como médico!

  • Luis Guerra

    De acuerdo contigo, Paula. Pero, tal como se puede entender del principio de la nota, la intención que nos llevó a redactarla era acercar a personas que no son traductoras profesionales y, por necesidad, se ven obligadas a traducir un texto, algunas normas básicas de esta práctica. Por supuesto que siempre lo hará mejor un traductor profesional y que lo mejor sería poder contar con sus servicios en los medios de comunicación (y en todos los ámbitos donde sean necesarios), pero la realidad es que muchas veces no tenemos esa posibilidad.

  • Luis Guerra

    Creo que más bien sería: si te ves en la obligación de cuidar de alguien que está enfermo y no eres médico, ten al menos en cuenta estas indicaciones, para hacerlo de la mejor manera posible.

  • Ana Díaz

    La realidad es que en los medios de comunicación (prensa escrita, que es lo que conozco) no hay servicios diarios de traducción. Como mucho, algunos encargos con tiempo de reportajes (no noticias de actualidad) comprados a prensa internacional. Los periodistas sufren la tarea de traducir noticias para colgar en la web de inmediato. Una tarea que, además de no gustarles, no saben ni por donde coger. 
    Es obvio que esto se solucionaría con un (¿pequeño?) equipo de traducción en las Redacciones, pero vaya Ud. a explicárselo a los directores de los periódicos, con los despidos que están haciendo ya de personal. 
    Una asignatura de Traducción para fines específicos en el plan de estudios de Periodismo sería de gran ayuda para hacer más visible las dificultades de la traducción y el respeto que merecen los textos y los profesionales de este sector. 

  • Ana Díaz

    La realidad es que en los medios de comunicación (prensa escrita, que es lo que conozco) no hay servicios diarios de traducción. Como mucho, algunos encargos con tiempo de reportajes (no noticias de actualidad) comprados a prensa internacional. Los periodistas sufren la tarea de traducir noticias para colgar en la web de inmediato. Una tarea que, además de no gustarles, no saben ni por donde coger. 
    Es obvio que esto se solucionaría con un (¿pequeño?) equipo de traducción en las Redacciones, pero vaya Ud. a explicárselo a los directores de los periódicos, con los despidos que están haciendo ya de personal. 
    Una asignatura de Traducción para fines específicos en el plan de estudios de Periodismo sería de gran ayuda para hacer más visible las dificultades de la traducción y el respeto que merecen los textos y los profesionales de este sector.